Nuevas herramientas para una agricultura cada vez más precisa

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By Lucas Villamil for Clarin.com

Tecnología. Un grupo de expertos afirmó que al drone se le sumará los microsatélites y la visión artificial que generarán un cambio en los próximos 5 años.

Drones, sensores, microsatélites, monitores, visión inteligente, “big data”: el futuro ya llegó. La agricultura de precisión es una realidad, un tren al que hay que subirse para no caerse del mapa. Pero no se trata solo de adquirir nuevas tecnologías, el gran desafío actual consiste en aprovechar el enorme flujo de datos generados por esas herramientas para hacer más eficiente a la agricultura.

“Hoy los mapas de rendimiento no son suficientes para la toma de decisiones”, afirmó esta semana el especialista Josse De Baerdemaeker, de la Universidad Católica de Leuven, Bélgica. Y luego añadió: “Se empezaron a integrar mapas de información de rindes, pero hay necesidad de generar más información espacio temporal, y el nuevo desafío será cómo manejar la gran data”.

De Baerdemaeker fue uno de los expertos que se reunieron esta semana en el 14° Curso Internacional de Agricultura de Precisión, que tuvo lugar en el marco de la semana de la Agricultura Ganadería y Pesca realizada en el INTA Castelar. Clarín Rural estuvo allí y aprovechó para conversar con algunos de los que más conocen las nuevas tendencias de la producción.

Andrés Méndez, técnico del INTA Manfredi, afirmó que la Argentina está muy bien posicionada a nivel mundial en lo que es el uso y adquisición de herramientas de precisión. “En algunas herramientas, como los pilotos automáticos sumados a los banderilleros satelitales para pulverizadoras, ya podríamos estar haciendo más de 50 millones de hectáreas. Hay otras herramientas que son un poco más complicadas, como la aplicación variable de fertilizantes en cultivos como trigo, cebada o maíz, que necesitan nitrógeno. Pero a medida que se vaya obteniendo más datos y conocimiento se empezará a sacar más rédito de esas aplicaciones”, afirmó.

Luego, Méndez explicó que una barrera para el crecimiento de algunas herramientas es que en la Argentina se trabaja mucho sobre campos arrendados, por lo que no hay suficiente continuidad que motive a reunir información sobre los lotes. “Si trabajas un solo año sobre el lote, no es motivante”.

Entre las novedades más auspiciosas, el técnico remarca la aparición de los drones, a los que ahora se suman los microsatélites y la visión artificial. “Mezclando una cámara multiespectral con lo que es visión artificial podemos llegar a saber, desde una plataforma de vuelo, la calidad de los cultivos y el rendimiento en tiempo real. Esto puede generar grandes beneficios en la logística de la venta teniendo en cuenta que hay cultivos que se pagan al doble si tienen calidad”, dijo, y agregó: “Estas herramientas van a generar un cambio muy grande en los próximos cinco años”.

Quien conoce muy bien el potencial de las plataformas de vuelo es Stanley Best, investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile. “Se está tratando de darle un valor agregado al drone, que sea más que una simple imagen, que muchas veces no da la información como uno cree, no es la piedra filosofal, hay que meterle analítica -afirma-. Las imágenes te dicen que hay una anomalía, pero no sabes de qué, entonces la idea es trabajar en anclar información que permita proyectarse en el tiempo, tratando de reducir los costos al usuario”.

Con estas premisas, los técnicos y productores se proyectan hacia una segunda fase de la agricultura de precisión, en la que la información espacio temporal será procesada para ayudar directamente en la toma de decisiones.